ULAN — Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias

29 de noviembre de 2011 — Publicado en Noticias

La mejor defensa de Latinoamérica es la unidad: José Mujica

(Notimex -Montevideo) El presidente de Uruguay, José Mujica, observa “con relativa esperanza” el futuro de América Latina por sus enormes riquezas naturales pero advierte que la única defensa que tiene la región en el nuevo orden mundial que se abre paso es la unidad.

Es una soleada tarde de la primavera austral en Montevideo y el gobernante, quien recibió en su oficina de la Torre Ejecutiva al Consejo Ejecutivo de la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias (ULAN), reflexiona con voz pausada sobre el momento que vive América Latina y el complejo contexto mundial en que se debate el porvenir de la región.

“Me da fiebre que los latinoamericanos estemos divididos y atomizados en 20 y pico de repúblicas y sigamos con una mentalidad como cuando emergimos de la colonia. Pero el mundo que viene es otro”, señala el presidente reclinado en su escritorio.

Tiene frente a él a un grupo de periodistas de las agencias integrantes de la ULAN a quienes observa sonriente mientras describe una nueva realidad global en la que han dejado de existir la Inglaterra monopolista y Estados Unidos como imperio.

“Pepe” Mujica, como llaman los uruguayos a su antiprotocolar presidente –quien nunca usa corbata, una prenda a la que considera “un trapo miserable”— observa con preocupación la histórica transferencia de poder de occidente a oriente que vive el mundo, con China como actor principal.

“Siempre le he tenido aprehensión a lo demasiado grande”, plantea.

Son pasadas las 18:00 horas del martes 22 de noviembre y el presidente tiene un cúmulo de actividades por delante pero platica con reposo y continuos silencios que dan mayor contundencia a sus palabras.

Este ex guerrillero tupamaro de 76 años de edad, 14 de los cuales los pasó en prisión por luchar contra la dictadura militar uruguaya, es receloso ante cualquier “gigantismo” y se pregunta qué clase de potencia será China cuando su ingreso per cápita, que hoy es de unos tres mil dólares, suba a 15 mil.

“Ese, objetivamente, va a ser otro mundo. Nosotros no lo podemos ni imaginar, pero ahí (en Asia, donde India también corre a paso veloz) se están levantando unos colosos”, dice Mujica.

Sostiene que esa nueva realidad global cuya configuración es cada vez más perceptible representa un enorme desafío para América Latina.

“Necesitamos construir un alero que nos proteja, un alero que tenga acción disuasiva, que nos dé peso internacional –dice, matiza con una larga pausa, y agrega–: ese alero se llama que andemos más o menos juntos”.

Mujica considera que, por lo pronto, nos falta unidad. El Mercosur resuelve sus problemas gracias a la “buena onda” entre los presidentes. Pero “el día que los presidentes no tengan buena onda, chao. Tenemos que institucionalizar nuestras relaciones”.

Mujica entendió su momento histórico en el mundo de la Guerra Fría y ahora es presidente de su país en el mundo de la globalización. A lo largo de la charla insiste en la necesidad de apuntalar la integración regional para encarar los retos globales.

“Mejor tratar de juntarse para no ser tan chicos”, dice, y señala que América Latina tiene un “valor estratégico” para el mundo por sus riquezas naturales.

Advierte que esta región es la gran reserva agrícola que le queda a la humanidad y la única capaz de aportar un aumento significativo en la producción de alimentos, además de sus reservas de hidrocarburos, agua, hierro y minerales.

“Tenemos una región bastante rica en recursos importantes. Eso nos da valor estratégico, aunque eso puede ser también su desgracia, no sabemos. Pero por ahora eso nos viene bastante bien”, puntualiza el mandatario que llegó al poder por el izquierdista Frente Amplio.

De acuerdo con el presidente uruguayo, la creciente demanda china y asiática de productos primarios está detrás del auge que han vivido las economías latinoamericanas en los últimos siete años, en especial las de América del Sur, que registraron una expansión promedio de cerca de 4.0 por ciento anual entre 2004 y 2010.

Este crecimiento, agrega Mujica, “nos permitió suturar, en parte, algunas vergüenzas (como la pobreza y la indigencia) pero otras no” porque aún figuramos como la región más desigual del planeta.

“Digamos que estamos un poco mejor y en mejores condiciones de soportar una crisis eventual como consecuencia de lo que pasa en el mundo. Estamos con la caja chica mejor, con más capacidad de deuda, de endeudarnos, pero estamos lejos de ser desarrollados”, advierte.

El gobernante puntualiza que la expansión registrada en la región en los últimos años tiene, en esencia, un componente externo, por el explosivo aumento en los precios de las materias primas que generó la locomotora asiática.

Este presidente que apuesta a decir cosas serias desde la alegría recomienda prudencia en esta etapa de prosperidad porque nadie sabe cuánto tiempo durará el auge. Lo que Mujica sí sabe es que otro mundo hace su irrupción y que América Latina requiere estar unida.

De acuerdo con Pepe Mujica, un gobernante que habla desde la autoridad política que le confiere su historia personal, la unidad es el único alero que nos protegerá en el nuevo orden.

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